Jauría castrense

En el jardín del Edificio Libertador, sede del ministerio de Defensa, el Ejército Argentino y el Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, además de un tanque, suele haber 7 perros.
Antes eran menos, pero se fueron juntando. A la mañana toman sol en el pasto, como si fueran peludos ovillitos marrones. Porque son todos marrones y de mediano tamaño. Por la tarde, cerca de las 18 parecen marcar tarjeta y salen corriendo por la vereda de Paseo Colón. Nadie se atrevió a echarlos por ahora, parece ser que a nadie le molestan.
Todas las mañanas llego y los cuento: 1, 2, 3, 4, 5 ... me preocupo, miro para todos lados casi con desesperación y descubro a los dos que me faltaban en otro sector del parque.
El lunes no los vi en todo el día, tampoco el martes. El miércoles al salir del subte A me topé con 6 de los canes asoleándose despatarrados junto al mármol que recubre la pared del Ministerio de Economía en la picada de Hipólito Irigoyen. ¿Será que hay menos viento, será que la gestión Miceli ofrece mayores beneficios, será que habrán cambiado las armas por el dinero, y los uniformes verde oliva por los impecables trajes?.
Ayer volvieron. Está bien, entonces no renuncio, mi coronel.

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